Medio Ambiente

La importancia de la educación ambiental

La importancia de la educación ambiental: Bienestar del planeta
Escrito por Anna Bosquet

Cada vez es más difícil contar a los niños de dónde venimos, cada vez es más complejo, porque cada vez nos alejamos más y más de nuestros orígenes. El ser humano es el único de los animales capaz de aclimatarse en el medio donde le ha tocado vivir. Me explico: tal y como cuenta David Eagleman en su libro ‘El cerebro: Nuestra historia’, un hipopótamo raramente será capaz de sobrevivir frente las hostilidades que ofrece una ciudad, mientras que los humanos, a lo largo de la historia, hemos sido capaces de habitar prácticamente todos los ecosistemas del mundo. Somos, pues, más flexibles a los cambios.

Aunque este rasgo nos puede parecer extraordinario, también tiene sus limitaciones. La más importante: la pérdida del norte, de nuestro norte interior. Hemos creado mundos que no están en sintonía con el bienestar del planeta y, sin embargo, vivimos sin ningún tipo de problema gracias a este rasgo primordial. Pero esto no tienen ningún tipo de sentido, porque, como hemos comentado, el resto de seres vivos de este planeta no pueden hacerlo, no tienen esta capacidad. Es pues, un tanto egoísta por parte nuestra, porque a medida que nosotros ampliamos nuestros horizontes, año tras año, el espacio para el resto de seres vivos es cada vez más y más reducido.

El medio ambiente nos sustenta para poder ser. Toda nuestra actividad y desarrollo en general, depende, en última instancia de este. Y este hecho no tendríamos que olvidarlo nunca. Es más, más allá de toda acción sostenible que llevemos a cabo en nuestro día a día, tenemos el deber de explicar, de transmitir estos valores de respeto, de conservación, de estima por la naturaleza. Babá Dioum, ingeniero forestal senegalés afirmaba:

Sólo protegemos aquello que queremos, sólo queremos aquello que conocemos, sólo conocemos aquello que nos enseñan.

Si queremos conseguir un futuro mejor, más sostenible, más equitativo, más tuyo pero también mío y de los otros, el arma más poderosa de que disponemos es la palabra. La palabra como medio para enseñar y a la vez aprender, para crear cultura y para evitar, en todo momento, cualquier tipo de alienación. El conocimiento a través de la palabra para que uno se sienta parte del todo.

La educación ambiental nos enriquece y nos permite tomar decisiones más acertadas en el aquí y el ahora. Decisiones más consecuentes. Nos permite imaginar escenarios y, por ende, crear escenarios donde naturaleza y humanidad van de la mano, se complementan y generan simbiosis y sinergias positivas en el tiempo y el espacio.

Acerca del autor

Anna Bosquet

Soy ambientóloga especializada en Agrobiología Ambiental. Creo firmemente que la divulgación ambiental es vital, porque, más allá del enriquecimiento directo que aporta el hecho de adquirir cualquier tipo de conocimiento, este en concreto, nos permite sacar a la luz formas preciosas de respetar la tierra.

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